Las
orquídeas u
orquidáceas (
nombre científico Orchidaceae) son una
familia de plantas
monocotiledóneas que se distinguen por la complejidad de sus
flores y por sus
interacciones ecológicas con los agentes
polinizadores y con los
hongos con los que forman
micorrizas.
La familia comprende aproximadamente 25.000 (algunas fuentes informan de 30.000)
especies, y quizá otros 60.000
híbridos y variedades producidas por los
horticultores, por lo que resulta ser una de las familias con mayor riqueza de especies entre las
angiospermas. Pueden ser reconocidas por sus
flores de simetría fuertemente bilateral, en las que la pieza media del
verticilo interno de tépalos —llamada labelo— está profundamente modificada, y el o los
estambres están fusionados al
estilo, al menos en la base.
[1]
Las orquídeas constituyen un grupo extremadamente diverso de plantas, que pueden tener desde unos pocos milímetros de longitud (ciertas especies de los géneros
Bulbophyllum y
Platystele) hasta constituir gigantescas agregaciones de varios cientos de kilogramos de peso (algunas especies de
Grammatophyllum) o presentar longitudes de hasta 13,4 m, como es el caso de
Sobralia altissima, una orquídea recién descrita en
1999 en el
Perú.
[2] [3] Del mismo modo, las flores de las orquídeas varían en tamaño desde menos de 1 mm y difícilmente visibles a simple vista (
Platystele) pasando por las grandes flores de 15 a 20 cm de diámetro en muchas especies de los géneros
Paphiopedilum,
Phragmipedium y
Cattleya hasta los 76 cm de las flores de
Phragmipedium caudatum. La fragancia de sus flores no es menos variable, desde el delicado aroma de
Cattleya hasta el repulsivo hedor de las flores de ciertas especies de
Bulbophyllum .
[3]
Se encuentran en la mayor parte del
mundo, si bien son especialmente abundantes en los
trópicos. No obstante, su capacidad de adaptación les ha permitido conquistar un sinnúmero de
nichos ecológicos, desde los más secos y calientes del planeta hasta los más húmedos y fríos ya que, literalmente, se distribuyen desde las
regiones polares hasta el
ecuador.
[3
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El lenguaje de las orquídeas es diverso. Su significado está bastante contrastado aunque es poco conocido. El color de la orquídea juega un papel importantísimo en su significado, aunque su simbología principal es "seducción, sensualidad y belleza suprema". También puede significar "fecundidad y fervor". Como ya hemos dicho, el color de la flor es también importante. Vamos a explicarte el significado de la orquídea, dependiendo del color de ésta.
Orquídea blanca: La orquídea de color blanco expresa un amor puro e idealizado por la persona amada.
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